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  • Foto del escritorEl Centinela del Norte

Conociendo nuestras raíces: Enhlet Norte.

Habitaban, como hasta hoy, el centro del Chaco paraguayo, y son uno de los más numerosos dentro de esta familia lingüística. Sus 8632 miembros, hombres y mujeres, se ubican en casi la misma proporción en los departamentos de Boquerón y Presidente Hayes (DGEEC 20013) dispersos en alrededor de 9 comunidades con sus aldeas (DGEEC 2002).


Por su ubicación geográfica, fueron uno de los pueblos chaqueños que entabló relaciones desde el comienzo de la colonización menonita, quienes tímidamente, en el año 2012 han reconocido la pre-existencia del Enhlet celebrando la colocación de topónimos.





Tradicionalmente, vivían de lo que cazaban y pescaban, cosechaban frutas y miel del monte, moviéndose en pequeños grupos para ello dentro de los límites de su territorio. Como el resto de los pueblos de esta familia lingüística, construyeron una vida social y política no estratificada compartiendo fiestas con los pueblos vecinos lo que hace que, en la actualidad, esa construcción simbólico-cultural sea compartida entre los enlhet-enenlhet. Los pueblos chaqueños que vivían hacia el interior del territorio, lejos de la rivera del río Paraguay, recién tuvieron contacto con los blancos en la preparación de la guerra y con la llegada de la inmigración menonita procedente de Canadá y Rusia en 1927 quienes se asentaron masivamente en el territorio Enlhet: “En conjugación con los impactos físicos y económicos de ambos sucesos sobre la sociedad Enlhet, los inmigrantes desarrollaban un marcado proselitismo religioso y cultural (Klassen, 1991). Este proselitismo legitimaba y organizaba la exclusión del universo indígena de la construcción de los nuevos espacios geográficos, económicos, ideológicos que, a su vez, iban desarrollando cada vez más gravitación” (Kalisch 2007).


Ancianos y ancianas Enlhet cuentan cómo era antes de que llegaran los blancos a sus tierras. La historia de un pueblo contada por sus protagonistas y desde los relatos recordados que forman parte de la memoria colectiva de los y las pobladores originarios.

Después de la Guerra del Chaco (1932-1935), misioneros menonitas y anglicanos, llegaron al territorio, los primeros se establecieron al norte entre los Enhlet, los anglicanos entre los Enxet. Pronto estos pueblos vieron usurpadas sus tierras; para el año 1950 prácticamente todo el territorio estaba divido entre estancias y algunas tierras menores compradas por los colonos.



ECONOMÍA

Aún siguen practicando la caza y recolección como antiguamente pero con resultados más reducidos. Trabajan en las colonias menonitas y en las estancias de la zona donde realizan los trabajos más pesados y menos remunerados.


Sus cultivos tradicionales son la batata, el tabaco, el maíz, incorporándose la mandioca. Para la preparación de las bebidas en fiestas especiales, fermentan el algarrobo, la miel, el maíz o el zapallo. Hasta no hace muchos años utilizaban el arco y la flecha para cazar cuya cuerda se realizaba con las tiras de la piel del venado. Al salir de viaje, marcaban el tiempo con un palo pequeño que tenía una ranura la cual marcaba el día de descanso y fin de la semana.


TRADICIONES Y RELIGIÓN

Utilizaban una flauta de bambú, un violín de una cuerda y llevaban al cuello un silbato de madera de palo santo. Tenían silbatos de hueso, madera, tronco de palma y cuero de animales. Las festividades se realizaban cuando había abundancia de miel, algarrobo o alguna de las materias primas que utilizaban para beber durante las ceremonias.


Se reconocen siete fiestas principales, algunas de las cuales –con variaciones- comparten con los otros pueblos enhlet-enenhlet: Yanmana -o iniciación de la mujeres-, Waynkya -fiesta de iniciación del varón-, Kyaiya -relacionada a las estaciones-, y otras fiestas para la guerra, el casamiento, la bienvenida a las visitas y la funeraria.




Bibliografía

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